Anthony Bourdain, Kate Spade y los peligros de envidiar vidas “perfectas”

Anthony Bourdain, Kate Spade and the Dangers of Envying ‘Perfect’ Lives

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Fuente / Source: time.com
Por / By: Belinda Luscombe

El suicidio de Bourdain, a solo unos dias de el de la diseñadora de moda Kate Spade, fue un golpe doble para nuestra creencia de que hay algunas personas que viven la vida perfecta. El hecho de que cada uno de ellos eligió poner fin a una existencia que, para los de fuera, parecía tan idílica y envidiable es un misterio para muchos, especialmente porque no eran adolescentes o personas de unos 20 años, sino dos personas de las que se podría esperar razonablemente que hubieran llegado a algún tipo de autoconocimiento Tantos espectadores de las vidas de Bourdain y Spade vieron en ellos reflejos de las vidas que les hubiera gustado haber vivido.

Y sin embargo, ellos no podieron soportar vivir sus vidas por más tiempo.

Además de anhelar nuevamente más ayuda para aquellos que luchan contra la depresión y la enfermedad mental (aunque no sabemos la razón exacta de la muerte de Bourdain), ¿qué podemos hacer con la información de que aquellos cuyas vidas admiramos, no pueden soportar estar vivos?

No es un gran consuelo, pero tal vez algo que estas muertes podrían recordarnos es la inutilidad de la envidia. Al igual que con muchos de los comportamientos que antes se consideraban vicios (avaricia, pereza, lujuria), la envidia refleja un error de cálculo en el valor relativo de las cosas. Cuando miramos vidas como las de Spade y Bourdain, podríamos sentir que deberíamos tener o lograr más en nuestras vidas. Que no hemos empezado nuestras propias compañías, ni hemos convertido nuestra experiencia laboral en un libro. Que ellos son más felices y están más satisfechos, porque no somos tan trabajadores o talentosos como ellos. Que sus vidas se ven mejor que las nuestras, y que por lo tanto, deben ser mejores personas que nosotros.

Nuestro deseo de convertir el éxito de Bourdain y Spade en un juicio por nuestra cuenta se debe a una comparación errónea debido a datos incompletos. Muchas vidas no son lo que parecen. La felicidad no es el resultado final de una suma de logros. La persona cuya riqueza, vestuario, trabajo, o talento desearías tener, tiene sus propias dificultades, y en muchos casos podrían igualar las nuestras. Bourdain parecía insinuar el suyo, cuando durante un episodio filmado en Cerdeña, preguntó  “¿Qué haces después de que tus sueños se hcen realidad?”

Y si nuestra envidia está fuera de lugar, tal vez entonces haya lugar para tener más compasión.

El resto de este artículo está disponible solo en inglés en el sitio web del autor. Traducción al español provista por pluraL.

Anthony Bourdain, Kate Spade and the Dangers of Envying ‘Perfect’ Lives

Bourdain’s suicide, which followed shortly after that of fashion designer Kate Spade’s, was a one-two punch to our belief that there are some people who are living the perfect life. That each of them chose to end an existence that, to outsiders, seemed so idyllic and enviable is a mystery to people — especially since these were not teenagers or lost 20-somethings, but two people who might reasonably be expected to have reached some sort of self-knowledge. So many spectators of Bourdain’s and Spade’s lives saw in them reflections of the lives they would have liked to have lived.

And yet these two could not bear to live their lives any longer.

Apart from yearning again for more help for those who struggle with depression and mental illness (though we do not know the exact reason for Bourdain’s death), what can we do with the information that those whose lives we admire cannot bear to be alive?

It’s not much of a solace, but perhaps one thing these deaths could remind us of is the uselessness of envy. As with many of the behaviors once considered vices — greed, sloth, lust — envy reflects a miscalculation in the relative worth of things. When we look at lives like Spade’s and Bourdain’s, it can make our own feel wanting. We haven’t started our own companies, or turned our work experience into a book. They’re happier and more fulfilled, because we are not as hardworking or talented as they are. Their lives look better than ours, therefore they must be better people than we are.

Our desire to turn Bourdain and Spade’s success into a judgment on our own stems from a flawed comparison due to incomplete data. Many lives are not as they appear. Happiness is not the end result of a sum of accomplishments. The person whose wealth/wardrobe/job/talent you wish you had has his or her own struggles, and they could at least equal our own. Bourdain seemed to hint at his, when during an episode shot in Sardinia, he asked in a voiceover, “What do you do after your dreams come true?“

And if our envy is misplaced, maybe there’s also a case to be made for having more compassion.

Read the full article at the author’s site here.

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