Copa Mundial 2018: Apoyar al equipo de fútbol de México en la América de Trump es un acto político y patriótico

2018 World Cup: Supporting Mexico’s soccer team in Trump’s America is a political — and patriotic — act

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Fuente / Source: NBC News / Rafael Noboa y Rivera
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Recuerdo el primer juego de fútbol que vi. Fue en 1986 y yo tenía diez años, viendo a México, el país de origen de mi abuelo, competir en la Copa del Mundo masculina en una televisión granulada. Recuerdo que adoraba la forma en que el verde de las camisetas del equipo de México se fusionaba con la hierba verde bajo sus pies, haciendo que pareciera casi como si fueran uno con el campo.

La llegada de la XXI Copa Mundial masculina en Rusia 30 años después, trajo esos recuerdos más claros que nunca. He vivido la mayor parte de mi vida en los Estados Unidos, y normalmente estaría alentando a los EE. UU. y México, rivales regionales. Pedirme que elija uno sobre el otro es una tarea imposible, aunque el hecho de que el equipo de Estados Unidos no calificó este año ha hecho mi vida un poco más fácil.

Crecí en Ohio, profundamente arraigado a todo lo que significaba ser estadounidense, incluso respondiendo diligentemente a un nombre en inglés, no el mío. Pero en 2018, ser latino en Estados Unidos significa recordar constantemente cómo la actual administración ve a los latinos como un “extraño”.

En 2018, ser latino en Estados Unidos, significa recordar constantemente cómo la administración actual ve a los latinos como “extraños”.

En tiempos como estos, los deportes pueden ayudar a los países y comunidades a expresar de amnera feliz su oposición ante la tragedia y el terror. Para mí, apoyar a El Tri, como se conoce al equipo nacional mexicano, es un acto simbólico de solidaridad y protesta. Para mí, un latino de la América de Donald Trump, es una forma de abrazar mi herencia cultrural, incluso cuando el estado se moviliza para oprimir a mi pueblo. (Además puedo ver un fútbol excelente).

Por otro lado, alentar a México -y otros equipos latinoamericanos como Panamá, Perú o Colombia- es un acto profundamente estadounidense. Esto es cierto por varias razones, obviamente porque Estados Unidos es una nación de inmigrantes. Pero desde un punto de vista puramente estadístico, el equipo de México ya es increíblemente popular en los EE. UU., al igual que la Liga MX de México. Los números hablan una verdad simple. Más de dos millones de personas sintonizaron para ver la final de la Liga MX de esta primavera entre Toluca y Santos; Alrededor de 1.8 millones vieron a México jugar contra Gales en un amistoso el 28 de mayo. Sólo la final de la Liga de Campeones entre el Liverpool y el Real Madrid atrajo a una mayor audiencia televisiva.

En definitiva, apoyar a México este verano es tanto un acto de desafío como un acto de patriotismo. Es en Estados Unidos donde aprendí la importancia de la tolerancia y la diversidad en primer lugar. En última instancia, aprendí que a pesar de lo que pueda implicar la administración de Trump, no tengo que elegir un lado; puedo abrazar tanto mi pasado latino como mi presente estadounidense, así como nuestras dos naciones siempre se han abrazado, por más tenso que pueda sentirse ese abrazo.

Puedes leer este artículo en el sitio original del autor en inglés aquí. Traducción al español provista por pluraL

2018 World Cup: Supporting Mexico’s soccer team in Trump’s America is a political — and patriotic — act

I remember the first soccer game I ever watched. It was 1986 and I was ten years old, watching Mexico, my grandfather’s home country, compete in the men’s World Cup on a grainy television. I remember loving the way the green of Mexico’s team jerseys fused with the green grass beneath their feet, making it seem almost as if they were one with the field.

As the 21st men’s World Cup kicks off in Russia 30 years later, those memories are as clear as ever. I’ve lived most of my life in the United States, and normally I’d be rooting for both the U.S. and Mexico — regional rivals — to do well. Asking me to pick one over the other is an impossible task, although the fact that the U.S. men didn’t qualify this year has made my life a little easier.

I grew up in Ohio, fully embracing everything it meant to be American, even dutifully answering to an English name, not my own. But in 2018, being Latino in America means being constantly reminded of how the current administration views Latinos as an alien “other.” 

In 2018, being Latino in America means being constantly reminded of how the current administration views Latinos as an alien “other.”

In times like these, sports can help countries and communities express a joyous defiance in the face of tragedy and terror. For me, supporting El Tri, as the Mexican national team is known, is a symbolic act of solidarity and protest. It’s a way for me, a Latino in Donald Trump’s America, to embrace my heritage even as the state mobilizes to oppress my people. (Plus I get to watch some excellent soccer.)

On the other hand, rooting for Mexico — and other Latin American teams like Panama or Peru or Colombia — is a deeply American act. This is true for several reasons, most obviously because the United States is a nation of immigrants. But from a purely statistical standpoint, Mexico’s team is already incredibly popular in the U.S., as is Mexico’s Liga MX. The numbers speak a plain truth. More than two million people tuned in to watch this spring’s Liga MX final between Toluca and Santos; around 1.8 million watched Mexico play Wales in a friendly on May 28. Only the Champions’ League final between Liverpool and Real Madrid drew a bigger television audience.

Ultimately, rooting for Mexico this summer is both an act of defiance and an act of patriotism. It is America that taught me about the importance of tolerance and diversity in the first place. Ultimately, I have learned that despite what the Trump administration may imply, I don’t have to choose a side; I can embrace both my Latino past and my American present — just as our two nations have always embraced each other, however fraught that embrace may be.

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