“Estamos unidos por el dolor de lo que sucede en nuestra querida Venezuela”

We Are United by the Pain Caused for What Is Happening in our Beloved Venezuela

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Fuente / Source: Al Dia News
Por / By: Andrea Rodés
Imagen / Picture: Samantha Laub/AL DÍA News
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Fernando Torres emigró a los Estados Unidos hace 21 años, en busca de una vida mejor. Nacido de una familia humilde en San Cristóbal, en el sur oeste de Venezuela, Torres, que apenas hablaba inglés, se instaló en Arizona, donde vivía su tío. Trabajó allí tan duro como pudo para pagar su educación.

“Quería ser astronauta”, confiesa este ingeniero venezolano, que ha trabajado durante los últimos dos años como presidente de Casa de Venezuela, una organización sin fines de lucro que vela por la cultura y los intereses de los venezolanos en el área metropolitana de Filadelfia.

La oportunidad surgió cuando la organización le ofreció ir a trabajar a sus oficinas en Filadelfia, donde a lo largo de los años ha sido promovido a director de estrategias internacionales.

“No importa si eres indocumentado o si no hablas bien el inglés, este es el país de las oportunidades. Debemos continuar esforzándonos”, es el mensaje de Torres a las docenas de inmigrantes latinos, especialmente venezolanos, que vienen a los Estados Unidos en busca de un futuro mejor.

Conocido por su espíritu trabajador y compromiso con los derechos humanos, la junta directiva de Casa de Venezuela lo nominó hace dos años para ser el nuevo presidente de la organización, aprovechando un cambio estratégico en los objetivos de la organización.

Más allá de la música

“Casa de Venezuela fue creada en 2006 con la idea inicial de mantener y promover la cultura venezolana en Filadelfia: música, folklore, bailes, teatro … Las personas involucradas eran personas que habían vivido en Filadelfia durante mucho tiempo, y deseaban enseñarle a sus hijos sobre la cultura de nuestro país “, explica Torres en una entrevista con AL DÍA NEWS.

Pero durante los últimos años, masas de venezolanos comenzaron a llegar a la ciudad – “y masas, y masas, y masas …” – y la junta directiva se dio cuenta de que era necesario un cambio.

“Necesitaban expandir la misión. Era importante promover la cultura, pero también era importante contarle al mundo lo que sucedía en nuestro país y ayudar a los compatriotas que llegaban”, explica Torres, refiriéndose a la crisis sociopolítica que su país ha estado experimentando durante años.

Por lo tanto, desde que Torres asumió la presidencia en 2016, Casa de Venezuela se ha enfocado principalmente en dos nuevos objetivos: informar y crear conciencia entre la población, tanto local como nacional, de la crisis humanitaria que sufre Venezuela, y educar a la comunidad venezolana de Filadelfia sobre cuestiones fundamentales de la sociedad estadounidense, como la salud y la inmigración.

Otro de los principales objetivos de Casa de Venezuela es presionar a Washington para que el Congreso apruebe un Estatus de Protección Temporal (TPS) para Venezuela, “dada la crisis política y humanitaria que atraviesa el país”, dice Torres.


“We are united by the pain of what happens in our beloved Venezuela”

Fernando Torres immigrated to the United States 21 years ago, in search of a better life. Born in a humble family in San Cristóbal, in the south west of Venezuela, Torres, who hardly spoke English, settled in Arizona, where his uncle lived. He worked there as hard as he could to pay for his education.

“I wanted to be an astronaut”, confesses this Venezuelan engineer, who’s been working for the last two years as the president of Casa de Venezuela, a non-profit organization that watches over the culture and interests of the Venezuelan community in the metropolitan area of Philadelphia.

The opportunity arose when the company offered him to come to work at its Philadelphia offices, where over the years he has been promoted to international strategies director.

“It doesn’t matter if you are undocumented or if you don’t speak English well, this is the country of opportunities. We must continue to strive,” is Torres’ message to the dozens of Latino immigrants – especially Venezuelans – who come to the United States looking for a better future.

Known for his hardworking spirit and commitment to human rights, the board of directors of Casa de Venezuela nominated him two years ago to be the organization’s new president, taking advantage of a strategic shift in the organization’s objectives.

Beyond music

“Casa de Venezuela was created in 2006 with the initial idea of maintaining and promoting Venezuelan culture in Philadelphia: music, folklore, dances, theater … The people involved were people who had lived in Philly for a long time, and wanted to teach their children about our country’s culture,” explains Torres in an interview with AL DÍA NEWS.

But during the last few years, masses of Venezuelans began to arrive in the city – “and another one arrives, and another, and another…” – and the board of directors realized that a change needed to take place.

“They needed to expand the mission. It was important to promote culture, but it was also important to tell the world what was happening in our country and help the compatriots who were arriving,” Torres explains, referring to the socio-political crisis that his country has been experiencing for years.

Therefore, since Torres assumed the presidency in 2016, Casa de Venezuela has focused mainly on two new objectives: to inform and raise awareness among the population, both locally and nationally, of the humanitarian crisis suffered by Venezuela, and to educate the Venezuelan community of Philadelphia on fundamental issues of American society such as health and immigration.

Another of the primary objectives of Casa de Venezuela is to pressure Washington to get Congress to approve a Temporary Protected Status (TPS) for Venezuela, “given the political and humanitarian crisis the country is going through,” Torres says.

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