Por qué demasiada experiencia puede llegar a ser contraproducente

Why Too Much Experience Can Backfire

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Fuente / Source: www.scientificamerican.comFrancesca Gino                                                                                                                  Imagen / Image: Clodagh Kilcoyne / Getty Images                                                                                                                                                        READ ENGLISH VERSION BELOW ⇓

A veces la experiencia se interpone en el camino para la decisión correcta. Esta es una idea de la que todos podemos beneficiarnos. De acuerdo con la investigación que he hecho, hay situaciones en las que tener más experiencia -ser más experto o más informado- conduce a un rendimiento inferior. La experiencia puede ser negativa.

Cuando hemos tenido éxito, es fácil sentir que nos queda poco por aprender. En un estudio, mis colegas y yo pedimos a un grupo de adultos que trabajaban en una amplia gama de industrias y empleos en los Estados Unidos que eligieran entre dos opciones hipotéticas de inversión. Luego, les dimos una prueba de conocimiento general, que fue diseñada para que algunos de ellos se sintieran expertos.

A un grupo se le dieron preguntas fáciles de responder, como “¿En qué país de Norteamérica se encuentra la ciudad de Toronto?”, a otros se les hicieron preguntas mucho más desafiantes, como “¿A quién se le atribuye haber inventado el reloj de pulsera en 1904?”.

Al final, a todos los participantes se les dijo que el fondo en el que habían decidido invertir no lo había hecho bien. Les preguntamos si querían cambiar a un fondo diferente o quedarse con el mismo. Los participantes que se sentían expertos -aunque su experiencia se basaba en un cuestionario general de trivia que no tenía nada que ver con la inversión- estaban menos dispuestos a cambiar de rumbo. Desconectaron la información negativa que claramente sugería que habían tomado una mala decisión.

La sensación de saber nos lleva a racionalizar nuestras elecciones pasadas, y la necesidad de hacerlo se fortalece a medida que adquirimos más experiencia.

Vimos esto en una situación del mundo real con grandes riesgos en el 2006, cuando la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) emitió una advertencia sobre los peligros de usar una tecnología común en el área médica. La advertencia fue desencadenada por una convincente evidencia de investigación de complicaciones graves para pacientes, que incluso podían generar muerte. Mis colegas y yo nos sorprendimos al descubrir que cuanto más experiencia tenían los cardiólogos en su campo, más probable era que siguieran usando eso fármacos, a pesar de los preocupantes peligros que la FDA había puesto de relieve. Las decisiones de los cardiólogos experimentados también influyeron en sus colegas cardiólogos, independientemente de cuánto tiempo llevaban en el campo. Los médicos de nuestra muestra, de hecho, siguieron el ejemplo de los cardiólogos más experimentados, sin darse cuenta de que su propia experiencia ocultaba la mejor opción para sus pacientes.

Por el contrario, cuando se nos recuerda que cuanto más sabemos, más hay que aprender, la experiencia abre nuestras mentes al hecho de que hay múltiples maneras de abordar la misma decisión o tarea, incluso aquellas que comienzan a sentirse monótonas con el tiempo.

El resto de este artículo está disponible solo en inglés en el sitio web del autor. Traducción al español provista por pluraL.

 

Why Too Much Experience Can Backfire

Sometimes expertise gets in the way of making the right call. This is an insight that we all can benefit from. According to research I have done, there are situations where being more experienced—being more expert, or more knowledgeable—leads to lower performance. Experience can be a negative.

When we have been successful, it’s easy to feel that we have little left to learn. In one study, my colleagues and I asked a group of working adults from a wide range of industries and jobs in the United States to choose between two hypothetical investment options. Next, we gave them a general-knowledge test, which was designed to prime some of them to feel like experts. This group was given easy questions to answer, such as “In what North American country is the city of Toronto located?” Others were given much more challenging questions, such as, “Who is credited with inventing the wristwatch in 1904?” Next, all the participants were told that the fund they’d decided to invest in hadn’t done well. We asked them if they wanted switch to a different fund or stick with the same one. The participants who felt like experts—even though their expertise was based on a general trivia quiz that had nothing to do with investing—were less willing to switch gears. They tuned out negative information that clearly suggested they had made a poor decision.

The feeling of knowing leads us to rationalize our past choices—and the urge to do so grows stronger the more experience we acquire. We saw this at work in a real-world situation with high stakes. In 2006, the U.S. Food and Drug Administration (FDA) issued a warning about the dangers of using a common technology, drug-eluting stents, in “off-label” cases. The warning was triggered by compelling research evidence of serious complications from the stents for patients, even death. My colleagues and I were surprised to find that the more experience cardiologists had on the job, the more likely they were to continue to use drug-eluting stents, despite the worrisome dangers the FDA had highlighted. The decisions of the experienced cardiologists also influenced their cardiologist coworkers, independent of how long they’d been in the field. The doctors in our sample, in fact, followed the lead of more experienced cardiologists, not realizing that their experience was masking what was best for their patients.

By contrast, when we’re reminded that the more we know, the more there is to learn, experience opens our minds to the fact that there are multiple ways to approach the same decision or task—even those that start to feel monotonous over time.

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